Si los retratos hablaran

Chapter 9

Disclaimer: HP le pertenece a J.K. Rowling

Si los retratos hablaran

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Capítulo 9

Su padrino.

El corazón de Draco latió fuertemente y sus ojos se cubrieron de lágrimas al verlo. Con la respiración quebrada, el rubio dio unos pasos hacia adelante e intentó abrazarlo; pero no pudo hacerlo. Al momento en que intentó rodearlo con sus brazos, lo atravesó.

Lo atravesó de la misma manera en que Tonks lo habría atravesado aquel día y el mismo Fred lo había hecho; y mientras escuchaba su nombre y caía al suelo, Draco supo, con el corazón roto, que estaba viendo un fantasma.

-Draco…

El slytherin miró al pocionista con un nudo en la garganta y los ojos derramando lágrimas sin parar.

-Severus-susurró sin dejar de verlo. En un sonido desesperado que dejaba ver todo el dolor de no verlo vivo, de no poderlo tocar. De no poderlo abrazar. Lo que durante años había sido un consuelo, una forma de demostrarle cariño, ahora le era negado y no podía hacer otra cosa que sollozar. Era injusto, era cruel… era tan devastador.

-Oh, Draco ¿estás bien?-preguntó el hombre, agachándose a su altura, como si él fuera un niño pequeño y Draco lo miró sin entender, como necesitando una explicación. Severus también lo miró sin entender y entonces, cuando Draco se acomodó mejor, y empezó a limpiar sus lágrimas, notó lo que tenía en la mano, y suspiró. -Ya veo, así que ahora está en tus manos. Esto es totalmente irónico-exclamó levantándose y haciendo una seña de que él también lo hiciera.

-¿A qué te refieres?-preguntó el slytherin, con voz ronca y la nariz roja y constipada.

-A ti, siendo el dueño de la Varita de Saúco, una reliquia de la muerte y después con Potter tomándola; y luego a Potter, siendo el dueño de la piedra de la resurrección, para que después esté en tus manos. Simplemente irónico. Desearía que sus caminos dejaran de cruzarse- susurró.- Tal vez, si jamás lo hubieras conocido, tu vida sería normal.

-¿La piedra de la resurrección?-repitió Draco aún secando sus lágrimas, y su padrino asintió antes de empezar a caminar.

-¿Recuerdas el cuento de los tres hermanos, no es así? Había una vez tres hermanos que viajaban al atardecer por un camino solitario y sinuoso-empezó como había hecho cientos de veces con un pequeño Draco en su cama, esperando la misma historia. Bueno, terminaba siendo la misma porque el cuento de Harry Potter, solía ser contada por Dobby.

-Si, pero es un cuento para niños. No es real, solo era una historia para dormir. Para explicar el gran poder que tenía la muerte y como no debes retarla ni a ella ni a la magia.

-Puede que no tanto si tienes en la mano el regalo del segundo hermano. Incluso si fuera un cuento, independientemente de cómo fue creada, la piedra existe y la tienes en las manos. Tengo entendido que el viejo Director se la dio a Potter, ¿dónde la hallaste? Dime, por Merlín, que no la encontraste entre los árboles en medio de la nada y visible a cualquier ojo.

-Ah. La encontré aquí, si. Justo a la vista de cualquiera, como dices-respondió inocentemente y el pocionista hizo ademán de querer golpear su frente mientras murmuraba algo de irresponsabilidad, torpeza y estupidez-El segundo hermano decidió que quería humillar a La Muerte y pidió el poder de resucitar a los muertos-susurró mirándolo.- No debería tener esto. Nadie debería.

- ¿La has volteado tres veces?-preguntó, dejando de quejarse, y Draco jadeó intentando mirarla mejor- ¡No la sueltes! Si la sueltas me iré.

Indeciso, el slytherin siguió apretando la piedra.

-No lo sé, la estaba admirando. Ni siquiera recuerdo si pensé en ti. Solo venía por un poco de ingredientes de pociones…-admitió.

Severus sonrió de lado.

-Es bueno, saber que mis enseñanzas no han sido en vano y continúas practicando.

Draco sonrió tristemente.

-Apenas…

-¿Apenas?-exclamó el otro con la ceja alzada.

-No he podido… ¿Tienes tiempo?-preguntó nervioso, como si estuviera a punto de confesarle su última travesura y ésta lo hubiera metido en tales problemas que necesitaba la ayuda de Severus.

-¿Te parece que podría ir a otro lado?

-No lo sé. ¿A dónde va la gente cuando muere?-preguntó curioso. Hasta ahora todos decían cómo era quedarse. Esto era un tema nuevo y Draco estaba ansioso por saber.

El hombre pareció pensárselo.

-A la nada. Supongo. No me parece haber hecho algo importante mientras estaba muerto.

-¿Entonces no nos vigilan desde el cielo o algo?

Severus dejó salir una risa divertida.

-Me parece, querido ahijado, que has convivido demasiado con la señorita Pansy. No hay nada después de la muerte.

-Potter dijo que Dumbledore dijo, que la Muerte es la siguiente aventura.

-Estoy seguro que solo intentó motivarlo a aceptar su inminente muerte. Es un pensamiento lindo y noble, pero tan incierto como la mitad de las cosas que el anciano decía. La muerte simplemente es como dormir. Es un sueño permanente. No estoy seguro de si he soñado, pero sé con certeza que no he ido a ningún lado como el cielo o el infierno.

Draco hizo una mueca pensativa, pensando en todos aquellos que ayudó a descansar.

-¿Por qué has preguntado si tenía tiempo?-preguntó el pocionista, al verlo pensar y Draco lo miró antes de sonreír.

-Realmente me alegro de verte-murmuró, antes de recordar de qué quería hablar-Oh, quería contarte algo, en realidad.

-Me alegra verte también, Draco. Y más saber que estás completamente a salvo ¿Tus padres están bien?

-Si, bueno. Estarán confinados a casa por un tiempo.

-Entiendo.

-Potter nos ayudó con su testimonio. También dijo que eras un héroe de guerra. Dijo que sacrificaste mucho por el Mundo Mágico y éste tenía una deuda contigo.

Severus pareció pensárselo.

-Estoy seguro que me hizo ver más altruista de lo que soy. Ciertamente morir no estaba en mis planes, y en definitiva no lo hice por el mundo mágico, aunque me hubiera gustado más estar vivo.

Draco rió.

-Probablemente te estarías quejando de cómo sobreviviste solo para aguantar a un montón de niños.

Severus sonrió al verlo feliz.

-Tal vez-susurró.-Me hubiera gustado, sin embargo. Podría darte unos buenos golpes en la cabeza por venir solo a este bosque, aún no estás listo.

Draco miró a un lado, malhumorado.

-¿Y bien?

-¿Mmm?

-¿Qué querías contarme?

Draco lo miró antes de recordar qué quería decir. Le contó sobre todos los fantasmas que veía y cómo pintaba los retratos. Severus lo regañó por hablar con extraños, así fueran espíritus, y por perder tiempo valioso de estudio antes de terminar de escuchar y quedar pensativo.

-Solo he escuchado algo así de gente que de pronto nota que ve a los Thestrals. Siguiendo esa lógica podría ser que fue porque en realidad, tu técnicamente moriste aquella vez-susurró.-Quizá veías a esas personas pero no sabías que estaban muertas. Ellas tampoco notaron que las veía porque tiendes a ignorar a la gente. Pasaste mucho tiempo en la Mansión y en Hogwarts. Era casi imposible que te cruzaras con alguien así. Por supuesto, es una suposición, no sabemos porque los ves, o si dejarás de verlos algún día.

-¿Qué vez?

-Cuando Potter te tiró el Sectusempra es cierto que cerré la herida pero en la enfermería en un momento mientras Pomfrey te revisaba tu corazón se detuvo. Estabas muy débil para resistir un ataque de ese tipo. Nunca dije nada porque te recuperaste bien, y logramos salvaste, pero por un momento estuve totalmente aterrado.

-Entiendo-sonrió tristemente.

-¿Draco, cómo dejaste que Potter te lanzara ese hechizo? Te hablé de él, te dije lo que hacía.

-No creí que lo lanzaría, era tuyo… y mío. No sabía que lo conocía o sería capaz de lanzarme el hechizo a mí. Yo jamás, jamás, se lo hubiera lanzado-exclamó sintiéndose tonto.

-No creo que Potter supiera lo que hacía. Juró que no lo sabía.

-Da igual. Por un momento pensé que si él me mataba, perdonaría a mis padres. Parecía buena idea en ese momento-susurró.-Aunque ¿sabes?, recuerdo que, además de ti y la enfermera, Dumbledore también había estado ahí. ¿Por qué fue?

-No estaba enterado de esa visita, aunque..supongo que ahora tiene sentido que encontraras la piedra.

-¿Mmm?

-Uno murió por poder, Dumbledore. Uno murió por amor, tú; y uno recibió a la muerte como a una vieja amiga, Potter. Las tres reliquias terminaron con personas similares a sus primeros amos. La varita le era leal al director, hasta que llegaste y dejó que lo desarmaras. Se encargó de que tú tuvieras la Varita de Saúco en tus manos. Aún así la varita nunca te llamó a que la usaras como a él. No te llamaba tanto el poder. En cambio, el amor a tus padres era tu motor. Tú no encontraste la piedra, la piedra te escogió. Quizá querías ver a alguien muerto, o te sentías demasiado culpable. Pero si te sentiste atraído a ella, a su ubicación, significa que te llamó. Significa que en algún momento antes la tuviste en las manos y me temo que también debe haber sido por ese viejo loco, en esa visita. Probablemente en ese momento ya la tenía y sabía que siendo tú, la varita podría resultar útil en tus manos, pero la piedra también.

-¿Por qué me daría poder a mí, el enemigo de Potter?

-Creo que realmente quería darte una opción de hacer algo. De que tuvieras algo para sentirte poderoso y valiente.

-Pude usarlo mal.

-Para un chico que lo que más deseaba era a sus padres a salvo, dudo que hubiera sido así.

Draco pareció contrariado y bajó la mirada mientras pensaba.

-La capa pasa de Potter a Potter según el viejo anciano, -continuó Severus- la varita de Saúco supongo se pegó a Potter.

-Potter tiene su misma varita de siempre.

-Qué… inusual.

-Bueno, si la varita más poderosa del mundo es la misma varita de siempre de Dumbledore, escuché a Potter susurrar a sus amigos que regresó a donde debía.

Severus rió.

-Siendo lo sentimental que es Potter, la idea más simple es la tumba del Director-dejó de reír. -Potter no sería tan tonto de… Olvídalo, mientras nadie más sepa qué varita es no hay problema-exclamó cansado-. De todos modos solo responderá a Potter. Deberías volver al colegio, Dragón. Empieza a anochecer y el bosque es peligroso.

-Pero…

-Siempre podemos hablar de nuevo-susurró el otro, entendiendo el temor del rubio.-Tal vez en un lugar más seguro.

Con su corazón más tranquilo, sabiendo que, a diferencia de la mujer del cuento a Severus no lo entristecía volver, Draco sonrió y dejó de apretar la piedra. Su padrino se desvaneció de inmediato y entonces pensó en las palabras del cuento.

Nadie debería tenerla.

Pero un Draco, menos orgulloso que antes, intentando encontrar su lugar en el mundo, se prometió cuidarla y ponerla en un lugar seguro; de manera que nadie supiera nunca dónde se encontraba.