Si los retratos hablaran

Chapter 3

Disclaimer: HP le pertenece a J.K. Rowling

Si los retratos hablaran

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Capítulo 3

Pintar a Colín requirió un largo esfuerzo, horas de lectura y varios intentos fallidos; pero por supuesto, cuando tenías un auto encierro en la Mansión, buscar cosas para entretenerse, que duraran más de diez minutos era lo más difícil, por lo que el día que lo logró, Draco sonrió y miró a su pequeño acompañante, reluciendo de orgullo.

-¿Qué te parece?-le preguntó a Colin. Había que tenido que pintarlo primero a mano y había tardado días en tener la silueta perfecta a lápiz, y más tarde aplicar sombras y colores. No parecía exactamente profesional, pero tenía un gran parecido. Y Colin parecía pensar igual, porque sonrió y asintió entusiasmado.

-Es perfecto-exclamó-¿Habla?

Draco había practicado todas las noches los hechizos necesarios para que la imagen se moviera, había hecho capa tras capa de distintas poses de Colin, y había hecho las pociones necesarias para remojar la tela. Pero la parte de hablar era un poco más difícil, la parte de pasar un pequeño pedazo del alma de la persona, de su personalidad, cuando estaba viva y podía darte magia era todo un reto; pero la parte en que un alma de un muerto te la diera era, hasta ahora, algo que nadie había hecho.

Y él había solucionado inyectando un poco de su magia y añadiendo la personalidad de Colin, mediante las memorias de un objeto que hubiera usado mucho tiempo, y Colin había escogido su cámara. Había sido una odisea encontrarla entre los restos de la guerra, pero lo había logrado, y la había convertido prácticamente en polvo, la cual mezcló con la poción.

Ese día Colin no había sonreído mucho.

-No lo sé-exclamó mirando el retrato, volviendo al presente- ¿Hablas?

El chico en la pintura exclamó:

-¡Lo hago!¡Podré hablar con mamá y papá! Muchas gracias, Malfoy.

-Bueno, creo que está listo-exclamó y miró a su lado. Colin parecía a punto de llorar, y Draco sonrió levemente antes de alzar el codo, como si fuera a golpearlo amistosamente.

-Gracias, Malfoy-exclamó el otro- No tengo cómo agradecerte. Al principio creí que era horrible que solo tú pudieras verme, pero yo-sollozó- estoy muy agradecido. No eres para nada como creí que serías. Yo...

-Hey, le sonrió Draco- no llores. Harás que mi cuadro luzca distinto a cómo eres.

Colin rió contra su voluntad, y su propio cuadro, quien no parecía poder ver su alma, miró confundido a Draco.

-¿Sigo aquí?-preguntó y Draco asintió.

-Si, sigues aquí al lado-exclamó y volteó pero el fantasma ya no estaba.

-¿Qué pasa, Malfoy?-preguntó el cuadro curioso.

-Te has ido.

Quizá era porque cuando lo pinto no era en realidad una persona, sino un fantasma, pero el retrato parecía saber que había sido un espíritu rondando alguna vez, que sonrió levemente.

-Me alegro de poder descansar-sonrió.

-Bueno-exclamó Draco animándose- ¿Me dirás donde enviarlo?

-Me gustaría que se lo enviaras a mi hermano, el primer día de clases. Quiero ver su rostro, quiero ver Hogwarts por última vez.

-¿Tu hermano?

-Si, Dennis.

-Oh, está bien-exclamó y su padre tocó la puerta justo en ese instante.

-Draco, vamos a Callejón Diagon por tus útiles-exclamó y el rubio se sobresaltó y cubrió el cuadro.

-Voy, padre.

-Lo siento, Colin. Debo salir.

-Entiendo-murmuró tristemente el otro. Siguiendo a su padre, Draco llegó a Callejón Diagon. Recorrieron las tiendas y estaban a punto de irse cuando cruzaron por la tienda de los gemelos Weasley. El gemelo Weasley, el que vivió, estaba mirando afuera. Draco, avergonzado bajó la mirada, pero esto solo atrajo la mirada del otro, porque abrió la boca y lo empezó a seguir.

-¡Malfoy!-gritó.

El slytherin continuó caminando.

-¡Espera!

Entonces sucedió lo impensable. Weasley intentó tomarlo del brazo, pero su mano lo atravesó.

Draco lo miró congelado.

-¿Draco?-preguntó su padre- ¿porque te paras de pronto?

El gemelo sonrió.

-¿Así que... solo tú puedes verme?

El rubio jadeó. Él no era George, era Fred.