Si los retratos hablaran

Chapter 6

Disclaimer: HP le pertenece a J.K. Rowling

Si los retratos hablaran

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Capítulo 6

Al parecer, el otro gemelo Weasley había vuelto a su casa familiar así que, bajo la supervisión de Fred, Draco se escabulló en la tienda, desde una entrada oculta que jamás hubiera imaginado empezaba bajo un falso tapete en la casa de los gritos.

-¿Qué tienen ustedes los gryffindors con esta casa? -se quejó Draco, pero Fred rió y le explicó que así había mantenido contacto con Ginny y Ron en Hogwarts. Para su mala suerte, terminó lleno de telarañas, pero pudo entrar fácilmente en la tienda.

-Ahora, tienes 1 minuto, antes de que las alarmas le avisen a George.

Draco lo miró incrédulo

-¿Perdón? ¿Por qué no me dijiste esto antes? ¿Y por qué le dan un minuto a sus invasores?

El gemelo rió.

-Queremos ver qué tan buena es la gente que se escabulle en la tienda de los maestros de las trampas- exclamó.

Draco rodó los ojos.

-Están locos. ¿Dónde está? Rápido.

-Ahí.

-¿Aquí?

-No, ahí.

-Osh. La tengo.

El minuto terminó y todo se puso a sonar.

-Maldita sea ¿Alarmas muggles?

-Y queríamos también que el vecindario se enterara-rió.

-No me parece gracioso-exclamó cuando el sonido de la aparición se hizo presente.

-Rápido, vuelve a la entrada, George está aquí-exclamó Fred, y Draco se apresuró a correr tras un mueble y meterse dentro. Luego con las manos y a oscuras busco la puerta falsa, entró de nuevo al túnel entre la casa de los gritos, y se arrastró todo el camino de regreso. Tras él, Fred reía y reía, maravillado de visitar una vez más el lugar como invasor, y sobrevivir al intento.

Draco tuvo que admitir que la adrenalina también lo había invadido, y por primera vez en mucho tiempo rió divertido.

A medida que reía dirigiéndose a Malfoy Manor, caminando por las solitarias calles de Hogmada, el corazón de Draco se sintió más liviano; y por primera vez pensó que él podría hacerlo. Podría volver a Hogwarts, y sobrevivir. Podía enfrentar las caras de todos aquellos a quienes había lastimado u ofendido, podía ser mejor persona, podía soportar mirar ese castillo y vivir nuevamente ahí.

Tenía las enseñanzas de Colin y Fred con él.

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Ya en casa, tuvo que admitir que romper el objeto más valioso de las personas no era realmente agradable. Mirar la expresión de Fred a medida que la foto se hacía cenizas fue horrible, y volvió a hacer que Fred se quedara en silencio.

A Draco, aquello no le gustaba.

-Hey-exclamó cuando ya estaba acostado en cama, con el cuadro reposando el líquido de la poción sobre él en la misma habitación donde se encontraba el de Colin. A Draco le tomó unos minutos adivinar porque estaba en ese humor, y cuando lo hizo suspiró- Está bien. Pronto lo verás.

Fred asintió.

-George ha estado desanimado, hoy ni siquiera intentó atraparte. Solo apagó las alarmas y suspiró. Volví después de un rato. Aún veía la tienda. Es, parece que nunca va a superar mi pérdida. No es como quería que George estuviera, pensé que esto también lo animaría a él.

Draco se sentó.

-Lo hará, solo necesita tiempo.

Fred dejó su lugar junto a la ventana y lo miró.

Luego sonrió levemente.

-Y tú estarás ahí cuando te necesite.

Días después, el retrato se movía.

-Hey-saludó. Al igual que Colin, recordaba muchas cosas. Egoístamente, para que recordara incluso su viaje a Hogsmade, Draco había pintado un poco más de rojo en su cabello aunque no lo necesitaba. También, al ver la foto, había dibujado una bufanda roja y dorada en su cuello.

Fred silbó.

-Si que sabías hacerlo.- Draco rió levemente y asintió.

-¿Tú también quieres que te envíe hasta entrar a Hogwarts?-preguntó. Ambos, retrato y espíritu, negaron.

-Quiero ir a casa-exclamaron.

Draco rió.

-Quiero ver sus expresiones, así que me iré con el cuadro. Muchas gracias, Draco.

El otro asintió y paciente y suavemente, envolvió el cuadro y apuntó la dirección.

-Hasta luego, pequeño Draco-exclamó Fred, y cuando la lechuza se fue, él otro sonrió e hizo una señal de despedida con la mano y la cabeza. -Te veré algún día.

Draco asintió.

-Eventualmente-prometió.

-¿Sabes?, creo que tú y Harry, incluso Ron pudieron ser buenos amigos.

El rubio hizo una mueca.

-Hasta luego, Fred.

El pelirrojo desapareció. Probablemente había descubierto como moverse de un lugar a otro. Draco no lo sabría nunca.

-Te extrañaré-susurró y limpió su lugar.

Afuera era un día cálido, así que fue con su madre y la invitó a tomar el té.

Sí, podía hacer esto, pensó. Podía ir al colegio, salir a tomar el té con su madre, podría empezar de nuevo a acompañar a su padre a hacer negocios.

Si, Draco podría volver a vivir.