Si los retratos hablaran

Chapter 5

Disclaimer: HP le pertenece a J.K. Rowling

Si los retratos hablaran

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Capítulo 5

El retrato de Fred Weasley estuvo listo un mes después, pero para darle vida Draco necesitaba algo muy importante para él. Fred se había tomado su tiempo, pensando en algo que Draco pudiera conseguir lo más fácil posible y que pudiera significar tanto para él como la cámara para Colin.

Se había tomado bastante tiempo, en realidad, como si no le molestara su actual estado y ubicación, pero mientras tanto había jugado en los jardines y explorado cada rincón posible de la Mansión, y Draco disfrutaba su alegría ahora que la había recuperado. Era como tener un amigo después de mucho tiempo de sentirse completamente solo. Él disfrutaba sus historias, sus aventuras, y Fred no parecía renuente a contarlas. Habían subido juntos a la azotea de una torre varias noches seguidas y Draco le había hablado de constelaciones. Habían visto las estrellas desde el pasto de los jardines de Malfoy Manor. Había aprendido diversos hechizos para molestar gente y defenderse. Incluso había aprendido a hacer una poción para cambiar el color del cabello de las personas, o las bombas de olor a chicle. En cambio, Draco le había explicado porque muchas de sus combinaciones no funcionaban, y cómo arreglarlas.

Se la habían pasado bien juntos, y Draco había aprendido porque los gemelos eran tan populares en Hogwarts, y porque incluso los profesores los querían. Fred era un gran hermano mayor, tanto, que Draco no pudo evitar envidiar a la comadreja.

-Hay algo-exclamó finalmente Fred, caminando tras él en los jardines un día. Como un alegre mayordomo tras él.

-¿Qué es?-preguntó curioso, pero listo a salir de la Manor para conseguir lo que fuese.

-En la tienda de Sortilegios me deje una pequeña foto de George, Lee y yo en nuestros uniformes de Hogwarts. Es pequeña, muy pequeña, y está escondida, porque no quería que nadie más la viera y se burlara de mí. No quería que mencionaran cómo dejamos la escuela,-sonrió tristemente-realmente me hubiera gustado terminarla. Hubiera hecho realmente orgullosos a papá y mamá.

Draco miró a otro lado al sentir cómo sus ojos se humedecían.

-Escuché que tu padre mencionó a tu madre que no querías volver a Hogwarts. Él dijo que quizá lo mejor era que terminaras la educación en casa, o fueras a Durmstrang. Ella dijo que era más probable que te aceptaran ahí, que un tutor privado te aceptase. ¿Por qué no quieres ir?

Deteniendo sus pasos, Draco lo miró, y luego bajó la mirada.

-He estado pensando que lo mejor sería no ir.

-¿Por qué?

-¿Por qué? ¿No te parece suficiente lo que hice? ¿Crees que ellos quieren verme?¿Crees que quiero verlos?

-Creo que no eres tan culpable, ¿sabes? Hiciste lo que tenías que hacer, probablemente si la principal víctima de ese loco no hubiera sido Harry, nosotros, yo no...

No me hubiera involucrado en la guerra.

No estaría muerto.

Draco hizo una mueca dolorosa.

Fred le sonrió y fingió tocarle el hombro. Draco apreció el gesto.

-Potter probablemente no piensa igual. O tus hermanos, o tus padres. Jamás podré disculparme...

-Oh, pero lo estás haciendo, ¿no es cierto?

Draco asintió.

-Lo estoy intentando.

-Entonces, ¿por qué no firmas una nota, diciéndoles todo lo que yo sé? Estoy seguro que si le explicas la situación a mamá, ella inmediatamente intentará adoptarte, alimentarte y vestirte con algunos suéteres.

Draco abrió mucho los ojos.

-¡Yo nunca podría hacer eso!

El pelirrojo parpadeó sorprendido.

-¿No podrías usar suéter?

-¿Eh?

-Dijiste...-exclamó con rostro confundido.

-¡No! ¡No puedes decirle que pinté tu cuadro!

-¿Por qué, no?

-¿Y si no te aceptan?¿Y si creen que es una trampa? ¡No puedes decirles! ¡Promételo o no terminaré el cuadro!

Con mala cara, Fred asintió.