Si los retratos hablaran

Chapter 7

Disclaimer: HP le pertenece a J.K. Rowling

Si los retratos hablaran

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Capítulo 7

Fred se había ido, pero al parecer en el camino se había topado con muchos fantasmas, y claro, amable y comprensivo que era él (notése el sarcasmo) había decidido enviar a todos y cada uno de ellos a Malfoy Manor.

Maldito, gruñó, seguro estaba divertido con el caos que provocaría en su mansión aunque nadie más que Draco pudiera verlo.

-Por favor, tranquilos-exclamó el rubio mirando de reojo a sus alrededores, esperando que por favor, ni su padre ni su madre estuvieran intentando encontrarlo en este momento-cada retrato me toma un tiempo, y necesito algo que signifique mucho para ustedes. Además, pronto entraré al colegio y...

Por favor-exclamó uno-sé que no me conoce, pero...

-Obviamente siendo un Malfoy, jamás querría hacerme un favor, a mí, un nacido de muggles que...

¿Están seguros de que ese niño puede hacer lo que dijo ese pelirrojo? A mí me parece.

Por favor, realmente necesito despedirme de mi hijo.

¿Malfoy, Draco Malfoy? Él hijo de ese hombre cree que...

Su padre causo mi muerte, lo mínimo que puede hacer

¿Señor Malfoy?

¿Draco Malfoy? ¿Cómo el hijo de mi tía Narcissa? ¿Lo ves, Remus?

Draco se congeló al oír aquella voz y bajó las manos con las cuales intentaba hacer ademán de detenerlos y miró al hombre frente a él. Estaba con una chica de cabello rosa a su lado, y estaban tomados de la mano.

-Profesor...-susurró.

-Señor Malfoy-las voces alrededor se detuvieron, curiosas por la interacción, y Draco reaccionó e hizo una pequeña reverencia para ambos, la cual era propia de los sangrepuras para sus mayores. Como aquella no era propia de darse a los que no eran sangre limpia, tanto Remus como la chica a su lado jadearon.

Esa no fue una buena decisión entonces.

-Oh, yo... mmm Me alegro mucho de verlo. ¿También quiere un retrato?

Esa fue, claramente, una pregunta realmente equivocada.

Eh, ¡yo llegué primero!

No, ¡yo!

¡Yo morí mucho antes de ustedes!

Draco retrocedió ante la multitud nuevamente, totalmente aterrorizado.

-Yo, yo...

¿Cómo uno podía huir de tantos fantasmas? pensó desesperado y luego miró la verja, recordando a Colin y a Fred. Mientras no entraran al mismo tiempo que él se mantendrían fuera. Retrocedió lentamente y en un descuido, mientras peleaban sobre quien sería el primero se adentro a la mansión. Ellos intentaron seguirlo, pero una barrera invisible les paró.

Pero qué...

Que injusto...

Ese chico pelirrojo dijo que podríamos entrar...

Él entró solo, seguro que es eso.

Draco iba a revivir a Fred Weasley, solo para volverlo a matar.

-¡Yo solo puedo pintar un cuadro a la vez!-gritó- y tardo casi un mes en cada uno. Por favor, tengame paciencia.

¡Entonces yo primero!

El rubio suspiró y miró a un elfo aparecerse a su lado. Este lo miró con las orejas nerviosamente inquietas.

-Amo, el maestro lo está buscando.

Draco jugó nerviosamente con sus manos.

-Una hora.

¿Qué?

-Ninguno entrará. Pasaré una hora con cada uno. Ustedes dirán el paisaje y yo solo los pondré ahí. Mientras tanto pensarán en su objeto más valioso para que pueda robarlos y destruirlos.

¿Robarlos?

¿Destruirlos? Pero si lo destruye...

-Les daré una hora con cada uno por día. Hasta terminar cada uno de los cuadros. Y si no termino antes de vacaciones esperarán al verano nuevamente.

Pero...

-Es eso o nada. Y empezaré con los niños y adultos mayores.

El profesor sería el último, decidió. De esa manera, él podría disculparse apropiadamente con el hombre.

Se dio la vuelta y se marchó, mirando de reojo a la chica de cabello rosa y al profesor. Este parecía tranquilo y asintió divertido ante las reglas que el otro había impuesto. No supo porqué, y no le importó. Gracias a Fred, Draco tenía una horda de fantasmas y los tendría hasta que pudiera terminar muchos, muchos, retratos.

Eso implicaba ir de compras y tratar con más fuerza que sus padres no supieran qué hacia.

Sin duda sería largos días para lo que quedaba antes de entrar a Hogwarts.