Maravillosa Criatura

En la mansión del diablo

4. En la mansión del diablo

Hoy era el día, Voldemort estaba sentado en su trono como un niño el día de su cumpleaños, estaba a punto de recibir un regalo, era mucho mejor que si fuera navidad, en navidad solo se podía pedir y esperar a ver si el deseo de había cumplido, pero esta vez él sabía que su regalo iba a llegar.

Ya la estaba imaginando, entrando por la puerta, ¿tendría miedo? ¿bajaría la cabeza al verle? Seguro que Severus la había enseñado bien, seguro que sabía los protocolos, estaba deseando enseñarle todo lo que había preparado.

A su lado, a ambos lados del trono estaban algunos de sus mortífagos, le daba igual cuantos o quienes eran, también el horrible silencio incómodo que había a su alrededor, al Señor Oscuro le daba igual todo, salvo el regalo que estaba a punto de recibir. Porque eso es lo que la niña era, se lo tenía que dejar claro, ella era suya, su propiedad…

La lengua de serpiente se escapaba de su boca para mojar sus casi inexistentes labios, y no pudo evitar soltar un sisseo, la sangre de todos sus mortífagos se heló, ninguno le había visto así, a ninguno les había dejado verle así.

Ninguno entendía por qué los ojos de su señor estaban aún más rojos, por qué su piel estaba ruborizada, por qué se mojaba los labios de forma lasciva, por qué golpeaba la silla de forma impaciente con sus largas uñas, ellos estaban allí esperando el espectáculo que iba a ser la tortura de la sangre sucia, amiga de Potter… sin duda ellos no entendían.

La puerta d la sala del trono se abrió

Maravillosa… Hermione entró en la sala del trono, vestida con su uniforme escolar, llevaba el cabello suelto, completamente alborotado, su andar era seguro, para sorpresa de todos los motífagos miraba hacia el frente, esos ojos miel miraban desafiantes, parecieron dudar cuando se cruzaron con aquellos color carmesí, pero se mantuvo firme.

Snape iba pocos pasos detrás de ella, observando la escena, había intentado darle unas pautas de cómo comportarse con el hombre más peligroso del mundo, aquel que no tendría remordimientos si acababa con ella, pero no había querido escuchar… Malditos Gryffindor… pero ahora que observaba a su señor ahí sentado, mirándola, quizá esto es lo mejor que podía haber hecho Hermione.

"¿Cómo te atreves sangre sucia?... ¿cómo te atreves a mirar directamente al Señor Tenebroso?" preguntó Bellatrix desde un lado de la habitación, ni Voldemort, ni Hermione se habían dado cuenta de que ella estaba allí

"¡Cállate Bella!" dijo Voldemort con un tono completamente autoritario, ella cerró la boca y dio dos pasos a atrás, ocultándose, no quería despertar la ira de su señor, aunque no supiera por qué.

El grito de su estúpida sierva, aquella que se había dejado derrotar por el inepto de Potter, le había sacado de su trance, del disfrute que había sido el ver entrar a la chica directamente en sus dominios… Maldita… Hermione estaba ya en el centro de la sala, parada, mirándole fijamente, sin prestar atención a nada más, atenta a sus movimientos, la magia de la chica se estaba desbordando en una muestra defensiva, su cabello estaba cubierto con chispas color azul, y su magia hacia hondas a su alrededor … Tan poderosa

Este hecho no pasó desapercibido para el resto de la sala que miraban perplejos, Voldemort tenía que deshacerse del resto…

"Severus, pensé que le habrías enseñado cómo comportarse frente a mi" dijo Voldemort, provocando que Hermione se encogiera de hombros ligeramente, una sonrisa apareció en los labios del monstruo frente a ella.

"Lo intenté Mi Señor, pero ella dice que no es ni una de sus seguidores, ni una prisionera y que no piensa comportarse como ninguna de esas cosas" contestó Snape, ganándose una carcajada de todos los presentes, menos de su Señor, que seguía mirando a la chica perplejo.

"Entonces… ¿Qué eres? Señorita Granger" le pregunto Voldemort en un tono bajo, completamente serio.

"soy una visita Señor, usted me invitó y yo he venido" dijo Hermione, que le costaba mantener la mirada alta, pero estaba rodeada de su magia y algo le decía que ese hombre no pretendía dañarla… aún.

"¿Señor? Algo de respeto parece que Snape te ha inculcado"

"Es un mago poderoso e inteligente, eso lo puedo respetar, no necesito que nadie me lo … inculque" respondió Hermione

El Señor Oscuro sonrió "Salgan todos" dijo, y los mortífagos sorprendidos comenzaron a vaciar la sala del trono. "Severus tú también" Snape le dedicó una mirada a Granger, que ella no respondió, se dio media vuelta y salió de allí. Hermione notó en seguida su ausencia, notó la presión subir por todo su cuerpo.

Voldemort tenía un aspecto terrible, sentado en su trono como si estuviera aburrido, prácticamente recostado, con una túnica negra con capucha que le cubría parte del rostro, se veían claramente sus ojos rojos, su falta de cejas o pestañas, sus pómulos marcados, su falta de labios, su lengua de serpiente que se dividía en dos y que salía cuando hablaba, además estaba demasiado delgado, su cuerpo, aunque lejos de ser esquelético, parecía estar carente de fuerza, era increíble que un hombre así tuviera tantísimos seguidores, como podían seguirle cuando era un monstruo, cuando le tenían miedo.

Estaban solos, se quedaron en silencio, el uno mirando fijamente al otro, Hermione plantada en mitad de la habitación, de pie, sus brazos cruzados…

"si no te dejo salir de aquí ¿entonces qué, señorita Granger? ¿será mi prisionera?" preguntó Voldemort, con una sonrisa juguetona

Hermione se empezó a poner nerviosa, ella sabía que esto iba a pasar, lo que tenía que conseguir era permanecer en las mejores condiciones posibles "eso depende"

Voldemort la miró con sorpresa "¿de qué depende?" estaba más serio, no soportaba que las cosas no fueran como él esperaba, aunque con la chica frente a él esto era de lo más entretenido.

Hermione se pasaba la mano por la cara como si estuviera pensando detenidamente, los ojos del Señor Oscuro seguían clavados en ella… Una mujer inteligente, me pregunto por dónde va a salir

"Depende de lo que gane yo quedándome aquí, señor" contestó ella, con aire de indiferencia, ella sabía que no iba a traicionar a la Orden, solo debía mantenerse a salvo y pasar toda la información que pudiese.

Voldemort soltó una carcajada, una auténtica… Valiente y hermosa criatura… Se levantó de su trono y le dio la espalda a Hermione, una puerta se abrió delante de él.

"Ven conmigo bruja"

….

La muchacha no le había decepcionado lo más mínimo, esa criatura que había visto en los recuerdos de Potter y del niño Malfoy, estaba allí caminando detrás de él, era valiente y hermosa, curiosa, su magia se escapaba por cada uno de sus poros.

Voldemort cruzó la puerta y cuando Hermione lo hizo detrás de él, apareció en un enorme pasillo, ancho y de techos altos, todo cubierto de libros, desde el suelo hasta el techo, grandes tomos, algunos realmente antiguos, si Hermione tenía alguna debilidad y las tenía a cientos… las fresas, la nieve, Ron, el color turquesa… los libros eran la peor de todas, es que podría perderse tranquilamente en ese lugar, a Hermione no solo le gustaba leerlos, aunque esa era una parte importante, a ella lo que le gustaba era poseerlos, acumularlos, olerlos…

El hecho de que el … ¿hombre?... frente a ella no dijera nada, ni hiciera ningún solo ruido, ni si quiera al caminar, no hizo nada para detener la locura que llenó en el cuerpo de Hermione cuando vio el tomo de Historia oculta de las artes oscuras, era un tomo escrito hace cientos de años, por uno de los magos oscuros que precedió a Grindelwald, muchos lo consideraban fundador de las teorías de este y probablemente del actual Voldemort, la Luz había quemado todos los ejemplares que pudieron encontrar… Algo terrible… el conocimiento nunca es perjudicial, lo malo es lo que puedas hacer con él… era más fácil quemar los tomos que enseñar a la población el respeto mutuo, evitar que alguien se dejara llevar por esos ideales.

Sin darse cuenta, Hermione dejó de seguir al Señor Oscuro y se colocó delante del tomo, mirándolo, sin atreverse a alzar la mano para tocarlo…

Voldemort se dio cuenta de inmediato de que ya no lo estaba siguiendo y la dejó hacer, algo interesado en lo que ella haría a continuación, sabía que amaba la biblioteca de Hogwarts, de hecho, había movido su biblioteca a ese pasillo para que fuera lo primero que ella viera nada más entrar… Perfecta criatura

Cuando vio el tomo que había llamado la atención de la chica sonrió, un gesto que daba miedo en sus inexistentes labios. Se acercó a ella haciendo que la muchacha diera un saltó al recordar de nuevo su presencia, tomó el tomo y se lo ofreció, sin decir ni una palabra.

Ella le miró, miró el libro y le volvió a mirar, tomó su varita e hizo aparecer en sus manos unos guantes, entonces tomó el libro, Voldemort la miraba anonadado, mientras ella pasaba las páginas con sumo cuidado. Por un momento, cuando sacó la varita, pensó que ella iba a destruir el libro, como había pasado con tantos de ellos, él la habría dejado, pero después la habría castigado, quizá era la mejor excusa para poder hacerlo, tirarla en la cama, atarla allí y penetrarla sin miramientos, de forma dura y fuerte, y dejarla allí el tiempo que él quisiera, pero no tenía excusa para castigarla aún, no iba a hacerlo aún… Perfecta Criatura

Si la hubiera dejado, se hubiera quedado ahí todo el día, pero no… Ahora no… volvió a tomar el libro y lo depositó en su sitio, siguió andando y ella detrás de él.

Después del pasillo llegaron a una enorme habitación, un salón con una mesa enorme, de 30 comensales, una gran chimenea con dos butacas antiguas, todo el suelo de madera oscura estaba adornado con suaves alfombras, en el suelo delante de la chimenea, estaba Nagini, la famosa serpiente que acompañaba a Voldemort levantó la cabeza para reconocer la entrada de su dueño, pero no se movió, seguía ahí enroscada.

"Es hermosa" dijo Hermione en un susurro apenas perceptible, pero que ambos seres en la sala habían oído y entendido.

"Quieres conocerla" Dijo Voldemort acercándose a la serpiente

"¡no!... no…en otro momento" Hermione estaba aterrada de la serpiente, prefería admirarla desde lejos.

Voldemort volvió a sonreír, esa era la reacción que más le gustaba, una fascinación atemorizada… Perfecta Criatura...

La lideró, de nuevo, a través de esta nueva estancia hasta abrir dos grandes puertas que daban a otra gran habitación. Una cama enorme, un vestidor, una mesa de despacho, a lo lejos se podía intuir un baño. Hermione no pudo evitar un pequeño carraspeo de sorpresa, estaba en los aposentos privados del Señor Oscuro, la había llevado directamente a su habitación, ella levantó la vista y le vio a él, dirigiéndola una de esas tan espantosas sonrisas, el corazón de ella estaba a punto de salirse de su pecho, ahí estaba… se había metido directamente en la boca del lobo, iban a usarla y a despacharla, iba a acabar con ella después de destruir su alma, como todos esperaban de Voldemort, ella se había suicidado.

Voldemort la miró en su ataque de pánico, y aun sonriendo, continuó caminando a una pequeña puerta que había al lado de la mesa que servía de despacho y entró, ella se quedó parada, seguía aterrada, él volvió a salir de la puerta "Ven" dijo con un tono demandante y ella no pudo hacer más que seguirle.

Detrás de esa pequeña puerta había otra habitación, mucho más pequeña que las que acababa de pasar, pero más grande que el cuarto infantil que ella tenía de pequeña, allí había una cama, una mesita de noche y un armario, parecía que la habitación anteriormente era un despacho y la mesa de fuera lo que quedaba de él.

"Esta será tu habitación" dijo él, ella lo miró con cara de desconcierto "Solo para dormir, si quieres usar el baño tendrás que usar el mío, puedes coger cualquier libro de la biblioteca, pero tendrás que leerlo en mi habitación o en el salón, nunca aquí".

Hermione le miraba como si no le hubiera solucionado ninguna duda, Voldemort estaba disfrutando el momento… ¿qué no entiendes pequeña?... se hizo el silencio, ambos parados en el umbral de la puerta, Hermione miraba de un lado a otro de la pequeña habitación, luego al lado contrario de la puerta donde estaba la enorme cama que iba a ocupar el monstruo que estaba a su lado, ¿de verdad pretendía que durmiera tan cerca de él? ¿podría dormir ella sabiendo que él estaba allí? ¿qué quería de ella?

"Que puedas o no dormir me es bastante indiferente… Lo que quiero de ti es que investigues, quiero que crees tu propia magia sin las consecuencias o limitaciones morales que tiene un colegio como Hogwarts, si tienes una idea quiero que la lleves a cabo, da igual lo que cueste, en definitiva, quiero ver de lo que eres capaz, por supuesto entiendo que hay conocimiento básico que aún no has adquirido en esa institución" dijo con cierto asco "yo te daré clase y cuando no esté yo, Severus se encargará de ti"

Eso tranquilizó a Hermione visiblemente, por lo menos estaría cerca de su profesor, además parecía que Voldemort no pretendía hacerla daño.

La tranquilidad que le proporcionó a la criatura que tenía frente a él la mención de su siervo, no le hizo ninguna gracia al Señor Oscuro, le estaba ofreciendo conocimiento ilimitado y ella no parecía poder apreciarlo

"¿entonces espera que trabaje de buena voluntad… sin… ser una prisionera?" preguntó Hermione en un susurro

Él no contestó solo la miró con intensidad, esos ojos rojos, que hasta sin moverse parecían susurrar una afirmación

"si no soy una prisionera debería… obtener algo a cambio" siguió ella

La reacción de Voldemort fue inmediata, cogió el pequeño cuerpo de la joven a su lado y lo lanzó sobre la pequeña cama que había en la habitación, Hermione no pudo reaccionar, cuando se hubo estabilizado encima de la cama, su mano fue rápidamente a agarrar su varita, pero él no la dejó, estaba sobre ella, con sus piernas a ambos lados de las de ella, su cuerpo esquelético sobre ella, sus ojos rojos, su piel de la textura de las escamas, su palidez imberbe.

Una de sus manos estaba sujetando con fuerza la muñeca que se dirigía hacia la varita, mientras la otra agarraba su cuello, sus largar y afiladas uñas casi cortando su piel, su firme agarre casi la ahogaba, terrible agonía, a un ligero toque de la muerte.

"No pongas a prueba tu suerte niña, eres una sangre sucia en la presencia del Señor Oscuro, te ofrezco mi casa, mi conocimiento, aquello con lo que muchos ni siquiera podrían soñar, está a tu alcance y tu aún quieres más, debería valerte el hecho de que sigues con vida" estás palabras eran amenazadoras, una voz firme pero siseante, un susurro demandante, Hermione estaba muerta de miedo, pero un Gryffindor…

"Si consiento bajo amenaza de muerte sería una prisionera… pensé que ninguno de los dos quería eso, solo estaba pensando en tres… tres… garantías" dijo ella al fin

Perfecta criatura, estúpidamente valiente, asquerosamente inteligente

Voldemort la deseaba, o si, mucho, estar en buenos términos con ella no era necesario, pero a la larga podía resultar de lo más excitante, ella era un reto, alguien a quien quería dominar, podía resultar tan útil una vez que todo hubiera terminado, una vez que todo fuera suyo.

No dejó de apretar el cuello de la joven "¿Garatias?... así que la pequeña sangre sucia necesita garantías… dime dos y yo veré si te las concedo"

"solo un acuerdo, te pediría que no me leyeras la mente, creo que no podría trabajar así, me sentiría… juzgada… y creo que no podría demostrar de lo que… soy capaz" dijo ella usando sus mismas palabras, si no conseguía esto… ella no podría tratar con el profesor Snape abiertamente "en segundo lugar, quiero… no me gustaría… estoy dispuesta a aprender magia negra, pero no quiero tener que usarla en otras personas, al menos no porque me lo ordenen" dijo ella al final, uno de sus mayores miedos era tener que usar una imperdonable, sobre todo si era en alguien conocido.

Voldemort la miraba intensamente, sus manos aun sosteniéndola, en un movimiento, con su lengua de serpiente acarició la mejilla de la joven, esto hizo que a ella se le removiera el estómago.

"ya está, solo eso… ¿No vas a pedirme que no te haga daño? ¿Qué no ponga en riesgo tu vida?" preguntó él y su lengua siguió la exploración de la cara de ella, los pómulos, la mandíbula, la comisura de la boca. Hermione no quería abrir la boca, no fuera a ser que él se deslizara en ella, pero debía contestar.

"esa era mi tercera garantía" dijo ella

Él sonrió y con un movimiento ligero, casi como una nube moviéndose por el aire, se apartó de ella, de pie de nuevo, en el umbral de la puerta "Bien señorita Granger, esas dos… garantías… se las puedo conceder, ahora descanse" dijo cerrando la puerta, dejando a la joven completamente en shock, aún tirada en la cama.

Voldemort aún mantenía una sonrisa, esa chica no sabía lo poco que le cuesta al Seño Oscuro incumplir una promesa.

N.A: aaaah ya empezamos...

como me gusta, me gusta tanto que creo que, a veces, se me ha ido la redacción, espero que me perdonéis, lo hago con mucho amor

no me pertenece nada, una pena, pero los personajes son de J.K.R

... y ya sabéis, las reviews son la única forma que tengo de saber si os está gustando y cómo os gustaría que siguiera... espero saber algo de vosotros